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Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

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Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Claudia Stanford el Sáb Feb 26, 2011 10:27 am

Tal y como esperaba, Matt se negaba a colaborar. Suspiré al escuchar su respuesta; si no quería hacer que las cosas fuesen más fáciles, yo no podía hacer nada. Tendría que dejarle en manos de los sanadores y los científicos y que ellos decidieran cuál debía ser su castigo por haberse fugado. Me bajé la primera de la ambulancia y observé la operación de traslado hasta la enfermería. Me aseguré de los trabajadores y los internos con los que nos cruzásemos viesen que era yo la que volvía con el chico fugado. Esperaba que en Vecordia lo tuviesen en cuenta.

Una vez en la enfermería, volví a curar sus heridas pero esta vez con mejores materiales. Les pedí a los cuidadores que lo atasen de nuevo a la camilla mientras yo me ponía la blusa del uniforme por encima de mi ropa de calle. Me hice con unos guantes y me recogí los cabellos, aún llenos del polvo de aquella casa abandonada. Me acerqué a Matt y retiré las gasas provisionales para curar sus heridas con desinfectante y cubrirlas con vendas.

- Tu terquedad te va a traer problemas, Matt - le dije mientras retiraba el flequillo de su rostro para limpiar la herida de su frente - No entiendo por qué te empeñas en hacer las cosas más difíciles.

Me dirigí hacia la papelera para tirar las gasas provisionales que le había quitado y los algodones que había utilizado para curarle. Pensé en despojarme también de los guantes y el uniforme pero algo me decía que aún no había terminado con Matt. Uno de los cuidadores me explicó cómo se había fugado y miré a Matt con una expresión de "la que te espera". Había agredido a uno de los científicos y eso era un agravante bastante importante al hecho de haberse fugado.

Me asomé al pasillo unos instantes, esperando a que alguien viniese y me dijera lo que haríamos con el chico. Supuse que en breve alguien me ordenaría llevarlo a la sala de torturas: había que averiguar si había hablado con alguien hasta el momento en que me lo había encontrado en el mercado o si ya tenía algún contacto fuera de Vecordia, alguien a quien recurrir. Matt no iba a hablar tan fácilmente así que sospechaba que tendríamos una tarde entretenida. Adiós a mi compra quincenal.

Me crucé de brazos, apoyándome en la jamba de la puerta y mirando de vez en cuando de reojo a Matt, vigilando que no intentase usar su telekinesis de nuevo al igual que había hecho en la ambulancia. Su dolor de cabeza debía ser bastante intenso a estas alturas. Volví a acercarme a él y le dije mirándole con la cabeza ladeada:

- ¿Te duele mucho la cabeza? No puedo darte nada hasta que alguien me autorice.

Unos pasos me alertaron de que por fin alguien venía. Al mirar hacia la puerta, vi a Irina Kerzhakova, científica y subdirectora de Prisce Ingen.

- ¿Cómo está Duhat? - le pregunté en cuanto al científico al que Matt había agredido para escapar - El chico también me agredió a mí cuando fui a capturarle - añadí llevándome una mano al estómago - Y usó su poder - dije por último, mirándole de nuevo.

Claudia Stanford

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Matt Schneider el Sáb Feb 26, 2011 11:02 am

El viaje en la ambulancia no habia estado tan mal, pero ahora venía lo peor, me llevaron a la enfermería esposado para variar, cuando me tumbaron en la camilla volvieron a hacer lo mismo, atado de tobillos y muñecas, suspiré, tampoco podía hacer mucho más pese a que me resistí durante el camino lo que pude, no quería estar aqui.

Ella parecía que quisiesen que todos se enteraban que ella me habia cogido, como si de un ciervo se tratase, me sentí como una especie de trofeo, durante el camino miraba la gente sin decir nada, las mismas caras de siempre, ese mismo blanco de fondo, ni siquiera ponian musica de ambiente, nada, solo un seco fondo solo interrumpido por la habladuría de la gente.

Cuando estuve allí tumbado en la camilla, giré la cabeza para ver mi alrededor, saber lo que pasaba, Claudia me curaba, el dolor de cabeza pese a que era intenso habia pasado a un segundo plano dado las heridas más carnales por decirlo de algun modo.

Entonces ella habló, giré la vista hacia ella prestandole la atencion justa, era cierto lo que decía, pero me temía que ella no entendía del todo la realidad de Vecordia, la debían haber engañado o algo, no era normal que una enfermera estuviese aquí cuando lo que de normal hacian era curar a la gente.

-Solo quiero salir de aquí-dije simplemente, con una voz apagada, causada por el cansancio y el dolor de las heridas tanto exteriores como interiores, demasiados fantasmas me perseguían como para empeorar las cosas, aunque sabía que siempre tenía las de perder, hiciera lo que hiciese, aqui no habia objetividad.

Cuando se fué a tirar sus materiales, se ve que empezaron a contarle lo sucedido y eso no me gustaba, empecé a moverme, empecé a moverme mucho, quería salir de allí...entonces se volvió a acercar, la miré sin saber que iba a hacer, con actitud desconfiada, aun seguia doliendome la cabeza, odiaba la migraña tanto como el blanco.

-Sí-susurre , pero no dolía demasiado, solo era como si alguien me diera golpes a la frente desde el interior, estaba un poco más calmado, así que paré de moverme poco a poco hasta quedarme mirando por las ventanas, dandole la espalda, almenos el rostro, con las manos como puños, el dolor habia apaciguado un poco, pero la migraña no.

Entonces escuché unos pasos acercarse, miré hacia la puerta y vi a Irina, la cientifica, la insensible, tragué y desvié la mirada de nuevo, era como si intentase con eso, que todo desapareciese, miré por la cristalera y me quedé tranquilo, esperando lo que tuviese que pasar, escuché el apellido de Duhat, pobre hombre, aunque bueno, de pobre no deberia tener mucho cuando tenia casa, hijos, un hogar y trabajo...no como nosotros.

Matt Schneider

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Claudia Stanford el Lun Feb 28, 2011 2:05 pm

Sin apenas responderme, Irina me indicó que estaba ocupada en otros asuntos y que regresaría más tarde, dejándome casi con la palabra en la boca, así que tras un pequeño bufido, volví al interior de la sala resignada tras cerrar la puerta. El rostro de Matt se contraía y podía verse el dolor que estaba sintiendo junto con la rabia y la impotencia. Negué con la cabeza mientras me cruzaba de brazos. No había manera de calmar aquella rebeldía.

- No insistas, sabes que no puedes estar fuera de aquí - dije acercándome a él - Y mucho menos si sigues comportándote así. Tu fuga va a tener consecuencias, lo sabes, ¿verdad?

Matt no era para nada un novato allí y conocía perfectamente el funcionamiento de Vecordia. Tan sólo hacía falta una palabra de Irina para que lo condujesen a la sala de torturas, donde se me necesitaba para atender a los prisioneros: evitar que tragasen demasiada sangre, devolverles la consciencia cuando se desmayaban o simplemente sedarlos cuando todo acababa para trasladarlos a sus celdas. No era una tarea agradable, pero así era Vecordia, y no cualquiera podía mantener la sangre fría como yo lo hacía.

- ¿Con quién ibas a encontrarte? - le pregunté mientras le miraba de soslayo - Si me lo cuentas, a lo mejor puedes evitar males mayores...

Realmente aquello no era del todo cierto, pues por el simple hecho de haberse fugado ya tendría un buen castigo pero en fin... quizá en vez de tres horas sólo fuese una. Fui hacia uno de los armarios y saqué un bote de pastillas. Tras extraer uno de los comprimidos y coger un vaso de agua, me aproximé de nuevo a la camilla de Matt.

- Esto aliviará el dolor de cabeza. ¿Lo quieres? - le pregunté enarcando las cejas - Pues dime qué pensabas hacer una vez fuera de Vecordia.

En realidad lo que tenía en la palma de la mano era un placebo, pues aunque normalmente tenía autonomía para suministrar medicación a los internos, aquél era un tema especial debido a la fuga y tenía que esperar instrucciones.

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Matt Schneider el Mar Mar 01, 2011 9:25 am

Me moví de nuevo, o lo intenté, mejor dicho, pero eso de tener las muñecas y tobillos atados en la camilla se me hacia costoso, contando ya de por sí el dolor que recorría mi cuerpo como una oleada de sensaciones, lastima que no fuesen agradables, hice el nuevo intento de moverme, aunque pensandolo bien podía intentar hacer algo contra ella, pero la migraña aumentaría y ya empezaba a molestar más de lo debido, empezaba a molestar tanto como el resto del cuerpo, desearía no tener cuerpo ni cabeza en esos momentos, ser "nada".

-Lo se-me limité a decir, dos palabras que solo demostraban que aquella no había sido una fuga normal, más bien, había sido LA fuga, los demás intentos me habían salido mal, todos y cada uno y pese a que las anteriores digamos habían estado más planeadas, por el hecho de tener mucho tiempo libre digamos que podía pensar estratagemas de sobra, horas en la celda, aun nunca la veía como mi casa ni nada, debería, era en el único lugar donde se podía estar tranquilo, pero pensar que aquello en ese estado era algo así como una casa...me hacia pensar más bien en la típica casa pequeña de los perros, que sus dueños suelen tenerla en el jardín.

Mis manos rozaban la camilla, me giré a ver el color de ésta, blanca, creo que me volvería loco con tanto blanco, suspiré y volví a atenderla, aveces era mejor eso que empezar a divagar por la mente, pero viendo el tema tan estúpido que estaba diciendo, opté por ignorarla, sonriendo negando, lo que había que oír...¿males mayores? creo que me tomaba por estúpido, por eso opté hacerme el sordo..¿como iba a encontrarme con alguien si no fué una fuga premeditada? aunque ella no lo sabía, pero no tenía intención de explicárselo, para ello tenía su adorada libreta de anotaciones.

La migraña seguía permanente en mi cabeza, solía desaparecer cuando me dormía o lo intentaba por las noches, entonces me ofreció ayuda para el mal de cabeza, intenté levantar la cabeza, pero parecía que esta pesara más de lo normal y opté por dejarla recostada sobre el cojín, me quedé mirandola, sin sonreír, aunque con si cierta tranquilidad, era como si me hubiese obligado a no sentir nada, aunque lo sentía todo, pero como si mi mente hubiese convencido al cuerpo de que "estuviese dormido".

-No quiero nada tuyo-dije y giré el rostro hacia la cristalera del hospital, no iba a explicarle nada, ¿que tenía que decirle? que corrí por el pueblo como un crío cuando salía de clase, el hecho de no haber podido avisar a nadie y sentirme un estupido por haberlo dejado todo para última hora y ni eso, o el que ella me hubiese encontrado antes de lo esperado...que, el orgullo no me dejaba decirle aquello.

-Suena inocente...pero llevame a mi celda-dije serio, sabía que no lo haría, conocía los protocolos del hospital más de lo que hacía entender, pero todo fuera por librarme de aquello, creo que lo que venía iba a ser largo y duro, muy largo...dependiendo de su respuesta, talvez cambiaría ciertas cosas, talvez.


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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Claudia Stanford el Miér Mar 02, 2011 4:46 pm

Suspiré al escuchar la respuesta de Matt. Supuse que su dolor de cabeza quizá no era lo suficientemente intenso como para no poder rechazar un medicamento, o a lo mejor una vez más su orgullo y terquedad se hacían prioritarios ante el dolor. Sin cambiar un ápice la expresión fría y pétrea de mi rostro, devolví el placebo a su bote delante de Matt, para que contemplara cómo su remedio se alejaba de él, intentando hacer que me lo pidiera de nuevo.

Matt se movía en la camilla y miraba a su alrededor con expresión de hastío y desesperación al mismo tiempo bajo mi atenta mirada. Desde el día en que lo conocí, supe que era un chico inteligente pero para desgracia suya, usaba su inteligencia para rebelarse continuamente. Cuando llegué a Vecordia, me habían advertido que era uno de los prisineros con los que había que tener más cuidado, por su importancia para los Saiteck y porque era uno de los pocos que no padecía ninguna alteración psicológica que le impidiera razonar con claridad.

Habló de nuevo para pedirme que le llevara a su celda y no pude evitar una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

- Sabes que no puedo llevarte a tu celda hasta recibir órdenes de un científico o un sanador - respondí cruzándome de brazos y pasando el peso de mi cuerpo de una pierna a otra - Además... - me incliné un poco sobre él, bajando la voz - ... por tu culpa tengo que estar aquí en mi día libre.

Volví a incorporarme, mirando hacia la puerta con cierta impaciencia. Cuando antes terminase todo, antes podría regresar a casa y descansar después de las carreras y los golpes recibidos. En cualquier caso, tenía que reconocer que haber logrado capturar a un prisionero fugado sería un buen impulso a mi estancia en Vecordia, así que mi queja realmente no era tan grande como quería hacerle creer a Matt.

Caminé alrededor de su camilla en silencio, mirando a mi alrededor, y dije con tono casual:

- ¿Quieres un vaso de agua? Eso sí puedo dártelo y te hará bien hidratarte un poco...

Sin esperar su respuesta, llené un vaso de agua en la pila que había al fondo de la estancia y me acerqué a la camilla, elevándola suavemente de la zona de la cabecera. Deslicé una mano por la nuca de Matt para ayudarle a levantar la cabeza y con la otra mano, acerqué el vaso a sus labios, esperando que quisiera beber.

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Matt Schneider el Jue Mar 03, 2011 10:53 am

Notaba como los segundos morían, una vez más encerrado en aquel lugar del cual siempre deseaba salir, aveces creía que iba a contracorriente, no entendía como muchos aceptaban el hecho de permanecer aquí, justo aquí, la impotencia aumentaba junto con el rencor y la ira, necesitaba no estar atado a esa camilla, era simple, no quería ser un maldito prisionero, no habia matado a nadie, era inocente ¿no?.

Volví a moverme con más intensidad, como si estuviese poseído, ojala lo estuviese almenos con ayuda de Satán me desharía de estar allí tumbado como un cerdo antes de la matanza, era un buen ejemplo, paré de moverme paulatinamente con más tranquilidad, dejando caer poco a poco el cuerpo, como si me hubiesen dado calmantes, pero más bien era que con tanto movimiento solo había empeorado los dolores corporales, cerré fuertemente los ojos, habia olvidado o que mi mente me habia obligado a hacer, "quitar dolor"...algo que habia sucedido a medias de algun modo había desaparecido, como mi anterior vida...ahora solo era un vago recuerdo.

-Por mi culpa seguramente te suban el sueldo...cazaste a una oveja, enhorabuena-dije con sorna mirandola fijamente, como si con ello pudiese decirle que me soltara y me dejara ir a mi celda, que nada de lo que podría ocurrir, ocurriría, pero como era de esperar ,nada pasó.

Sabía que nombrar lo de mi celda había sonado demasiado estupido, pero almenos que no quedase en el intento, entonces empezó a andar alrededor de mi camilla, la seguí con la mirada, pese a que ella llevaba un año aquí no habiamos coincidido demasiado, por lo que habia oido se había ganado el cariño de bastantes internos, que pena que a mi no me causase ese cariño, aunque en general no solían causarmelo los agentes ¿por que sería?.

Entonces levantó mi cabeza para dare agua, abrí la boca y bebí un poco, noté alivio...como el agua pasaba por mi garganta hasta llegar al estomago, era incomodo beber en una situacion así, por momentos quise dejarla inconsciente con algun objeto, otra vez, aunque fuera mentalmente...pero el dolor de cabeza, ese dolor de cabeza que no ayudaba sino solo empeoraba no me dejaba avanzar.

Cuando no quise más, aparte la cabeza del vaso y la recosté en el cojín.
-Me espera la sala de torturas ¿no?-dije, aunque era más bien una pregunta retorica, si sin salir de aquí aveces solía esperarme, cuando se salía ya era incluso más logico, como sumar 2+2, demasiado logico y triste a la vez.

Miré la puerta de la enfermería, ella esperaba que llegase algun sanador o científico, deseaba que todos se pusiesen enfermos de repente, que se fueran (aunque antes que me desataran)...estar allí solo, la soledad empezaba a ser algo agradable más de lo que ya era, la soledad era el abrazo de la tristeza.

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Claudia Stanford el Vie Mar 04, 2011 1:59 pm

Matt accedió a beber el agua que le estaba ofreciendo sin preguntar antes si estaba envenenada, lo cual era algo raro en él. Debía sentirse realmente mal para no haber sospechado que había disuelto algo en el agua pero todo había sido por culpa suya. Suspiré hondamente cuando ironizó acerca de mi "subida de sueldo".

- He cumplido con mi deber - respondí con sequedad, apartando el vaso de agua cuando Matt retiró sus labios del borde, indicando que no quería más - Y si me suben o no el sueldo, será gracias a mis méritos, no a un chico que es incapaz de aceptar que nunca saldrá de aquí.

Me dirigí hacia la pila para depositar allí el vaso de agua con cierto enojo, pensando en las palabras de Matt. No sabía si realmente alguien me felicitaría siquiera por haber llevado a Matt de regreso a Vecordia, pero realmente no podía dejarlo ir ni desentenderme. Aunque no tuviese un reconocimiento inmediato, estaba segura de que a la larga, aquel gesto se me agradecería.

Me giré hacia él de nuevo al escuchar su pregunta. Había acomodado la cabeza de nuevo en la almohada y por su tono, no estaba segura de si me estaba hablando a mí o simplemente era una pregunta hecha al aire, en voz alta.

- ¿Tú qué crees? - repliqué acercándome a la camilla y mirándole a la cara mientras él posaba sus ojos en la puerta de la enfermería - Has dejado inconsciente a Duhat para hacerte pasar por él, has escapado y me has agredido dos veces, una de ellas con tu poder. ¿Crees que van a llevarte a tu celda sin más?

Me dieron ganas de gritarle mil veces lo estúpido que llegaba a ser cuando parecía que no se daba cuenta o no le importaban las consecuencias de sus acciones. En el año que llevaba en Vecordia había sido sin duda el prisionero al que más se había castigo y al que con más dureza se trataba. Y por lo que me habían comentado los enfermeros y cuidadores que llevaban allí más tiempo que yo, siempre había sido así. No podía entenderlo.

- Me extraña que aún no sepas que si colaboras, todo será mejor para ti - dije - Creo que nos espera una tarde muy larga ahí abajo...

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

Mensaje por Matt Schneider el Sáb Mar 05, 2011 5:43 am

Acomodado en la camilla, por decirlo así, porque más bien parecía uno de esos cerdos que ataban y hacían dar vueltas sobre el fuego y dudo que el animal estuviese cómodo...aunque estaba muerto, no lo sentiría, da igual, era una comodidad en la que solo un poco de cuerpo podía moverse, pero empezaba a aceptar que no servía de nada, cuando sucedían cosas similares siempre pasaba igual, me movía por la impotencia, por el hecho de tener que estar atado, pero sabía que no había posibilidad de lo contrario si no era con ayuda.

"No a un chico que es incapaz de aceptar que nunca saldrá de aquí"
Cuando dijo el porque la ascenderían y lo posterior, solo hizo aparecer un hilo de tristeza, no había nada malo en salir, si esque les hacía un favor, pero esas palabras habían sonado duras desde su boca,eran matadoras, las habia escuchado por otra gente y no se si no estaba del todo atento o simplemente me hacía el sordo, o simplemente no lo decían con ese tono, pero no me habían calado tanto...pero la impotencia seguía allí.

-Nunca digas nunca-dije seco, es lo único que se me vino a la cabeza dado mi estado, ella se fué a dejar el vaso y me dió tiempo a pensar en lo que había sido mi estancia aquí...un caos, no había otra palabra, aprovechando que no miraba hice aparecer la tristeza y las ganas desesperadas de gritarle, aunque me las contuve, por su culpa estaba aquí de nuevo, cuando era posible que empezara a vagabundear para rehacer mi vida, pero no, tuvo que aparecer ella a destrozar aquello.

La tristeza empezaba a desaparecer de nuevo, aunque no la migraña que aunque era permanente por un pequeño tiempo, creo que ya no dolía tanto, el cuerpo en sí al estar pasivo parecía que se estaba recuperando, claro es que con la ayuda de lo que la enfermera me puso.

Entonces se acercó cuando mi vista se posaba en la puerta, giré el rostro para encontrarme con su cara frente a frente, escuché lo que dijo con una sonrisilla que amaneció, dicho así sonaba mal pero no pude evitar sonreir por el buen plan que habría sido si hubiese salido bien, si ella no hubiese estado en el mercado...para empezar si no me hubiese visto, no tendría que haber subido a los tejados ni haberme tenido que caer en uno...hice memoria de la casa, de lo que había visto cuando estaba en el suelo y recordé haber visto un marco de fotos con una família, los padres y dos niños, intenté hacer más memoria a ver si lograba ver los rostros, pero la migraña no me dejaba.

-Ha valido la pena-dije con sinceridad, solo con ver que había despistado a gente con "títulos y muy competentes" me daba por satisfecho, el hospital flaqueaba bastante y empezaba a ver donde, empezaba a ver nuevas salidas y más posibilidades, aunque claro, no lo diría, no estaba tan loco como para confesar cual sería la proxima, simplemente siempre podía decir que no tenía pensado salir en una temporada...o "portarme bien" para darles confianza y cuando llegase el momento, sonreí, no creo que lograse comportarme.

Cuando dijo lo siguiente solo hizo que se esfumase la sonrisa de manera inconsciente, entonces vi entrar a uno de los científicos en la sala, salvado por uno de ellos, me quedé en silencio a ver que quería, al parecer quería hablar con Claudia y por los vistazos que echaba con cierta superioridad hacia mi, me hizo sentir un crío, debían hablar en privado, suspiré con paciencia a la espera de que nos moviesemos.

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Re: Prohibido fugarse [Matt e Irina Kerzhakova]

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